BENDICE, ALMA MIA A JEHOVA
"Bendice, Alma mía, a Jehová, Y no
olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te
corona de favores y misericordias; El que sacia de Bien tu boca de modo que te
rejuvenezcas como el águila".
Salmo 103:2-5.
En el Antiguo Testamento la
palabra en hebreo para bendición es: BERAKAH que se traduce como “Transferir el
poder o favor de DIOS” (mediante la imposición de manos).
Y en el Nuevo Testamento la palabra
en griego para bendición es: EULOGEO que se traduce como: “Hablar bien de
alguien”.
El autor del salmo se dice a sí
mismo: Alma mía “HABLA BIEN” de Jehová. Le dice a su alma: Bendice al Señor.
Para comprender y entender un
poco más del propósito de este escrito es necesario tener claridad de que es el
alma o que implica hablar de ella y sus características.
Encontré esta definición que sintetiza de manera concreta lo
que es el alma: “El alma es la parte psicológica del ser humano. Las emociones,
la voluntad, la mente. El alma distingue al ser humano de los demás seres
existentes sobre la tierra. Además, el alma destaca a cada ser humano como un
ser único y diferente en su género”.
Lo que el salmista quiso expresar fue más que un anhelo, más
que un deseo, es un clamor, un ruego a su ser. En palabras de hoy en día un
feedback (Una retroalimentación), que muestre evidencias de que DIOS ha estado
en su vida SIEMPRE.
Pero porque alguien olvidaría la presencia del Señor en su
vida? Está mañana hablaba con unos amigos de algo similar que se acomoda a lo
que estoy tratando de explicar; y es el hecho de que como seres humanos nos
trazamos metas o propósitos en la vida. DIOS las conoce y está con nosotros
guiándonos para que cada una de ellas se cumpla, pero inevitablemente las
circunstancias de la vida nos “frenan” por decirlo así de cada una de ellas, y
al pasar del tiempo se nos olvida lo que alguna vez pretendimos alcanzar. El
dolor, la tristeza, la angustia, la frustración, etc. Un sinnúmero de
circunstancias nos hacen perder la memoria.
Siempre he dicho y lo seguiré diciendo el día que me olvide
de quien yo era antes de conocer a mi SEÑOR, apague y vámonos.
El nunca cambia, El nunca falla, Su Favor y Misericordia no
tiene tiempo o espacio o está condicionado a mis actos; perdón corrijo a un
solo acto de mi parte: El arrepentimiento y el perdón, a reconocerlo como El
Primero en mi vida. Tal vez lo único que tenemos que hacer es dejar atrás
aquella circunstancia que no nos deja dormir, que nos deja reír y/o es aquella
que le cierra las puertas al favor de DIOS.
… no olvides ninguno de sus beneficios. … sácame de este
hoyo que me ha estancado. Que mi boca hable bien de ti.
BENDICE, ALMA MIA A JEHOVA, …
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